La música mexicana se ha caracterizado por tener ciertos momentos bizarros en su historia, desde los músicos que se hacían famosos a través de las “adaptaciones” de otros hits en inglés, hasta las redes de prostitución que convirtieron a Gloria Trevi en una leyenda viva de la música pop.

Pero más allá de las boybands y las conversiones cristianas masivas de estrellas de la farándula existen los crossovers entre los músicos y la televisión, que hacen de estos “artistas” un perfecto show para los programas de prime time, dándonos, como a los leones del circo romano, la oportunidad de despedazarlos, además de brindarnos momentos que quedan inmortalizados en la historia de la cultura pop. Momentos como el que referiremos hoy.

Se supone que el concepto de The Voice se basa casi por entero en el trabajo que realizan los “coachs”, cantantes que llevan años en la industria, y que por ende poseen entrenamiento vocal o son reconocidos por sus cualidades musicales; mismos dotes con los que buscarán aleccionar a una decena de personas que aspiran a ser el nuevo descubrimiento del ámbito músical.

Pero la tropicalizada Voz no iba por el lado de la música, sino por el de exhibir ante las cámaras a músicos que sólo han trascendido entre el populacho y que siguen sacando provecho del rating que regala los programas de chismes. No creo, por tanto, que Julión Álvarez tenga una educación vocal, o que Yuri no subsista de las notas de Ventaneando.




Visto así, era de esperar que la calidad de los participantes del formato regional, La Voz México, sería a lo mucho relativa y vaga.

Y fue cuando en 2014 llegó a las audiciones Xava Drago, un músico que tal vez no reconozcas, ni del que mucho menos sabías que fue vocalista de CODA. Pero de algo estamos seguros y es de que su único hit sí lo ubicas: prácticamente está adherido a nuestro ADN.

Qué mejor canción que este gran éxito para audicionar y entrar al reality puesto que la canción resultaba sencilla y Xava la conocía perfectamente.

Pero nadie se imaginó que, a pesar de ser él la voz que le dio vida a una de las canciones del repertorio clásico mexicano, a nadie le gustó cómo la cantaba y decidieron no escogerlo.

Los motivos de este vergonzoso hecho pudieron ser muchos: si, en realidad, Xava ya no era lo que hace 20 años; si Laura Pausini debía regresar a su país; o si Julión Álvarez jamás pudo descubrir qué era un falsete. El punto es que, a fin de cuentas, Xava fue rechazado de La Voz México, a pesar de que un Ricky Martin estupefacto fue el único que pudo reconocerlo.

“Loco, pero tú eres CODA. ¡Él es el cantante original de CODA!”

Muchos hablan de que este insólito episodio fue una estrategia para ganar un proceso legal en el que Xava se encontraba inmiscuido por aquel entonces; o para promocionar su gira de reunión con CODA. Nadie sabe. Pero no podemos negar que este momento en la televisión y en la música mexicana ha sido uno de los más bochornosos de su historia. Nunca pensamos que algo tan bizarro pudiera pasar en la realidad.

Esto, para finalizar, nos deja un par de moralejas. La primera y más importante: ten un poco más de perspicacia si vas a armar tu banda, porque al depender solo de un one-hit wonder posiblemente termines volteando hamburguesas o intentando ingresar a un programa con esa canción. Eso y no confiar en cualquier reality show.

@MrDonPedro

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