Seguramente hemos escuchado en más de una ocasión que alguien se refiere a otra persona o a un suceso como “drama”: “Está haciendo un drama”, “SU drama”, “ES un dramático”. Por mucho tiempo, esta acepción de tal término, pesado y ambiguo como él solo, ha chirriado de manera insoportable en mis oídos, y es que con generalidad, tomamos esta palabra como un insulto, le atribuimos una raíz peyorativa que no existe.

Decir de alguien o de algo que es dramático, ora significa que ha ocurrido (ha actuado) de manera impactante y definitiva, ora -estúpidamente- que involucra las lágrimas, la sangre y toda clase de fluidos corporales. Me atrevo a decir que son los enamorados, en especial, quienes suelen hacer mal uso de la palabra, y más aún, quienes rehúyen al conflicto sentimental en cualquiera de sus escalas.

Remontémonos a la historia.

¿De dónde nos llega esta palabreja?

“Drama” llega a nosotros desde el griego, que al igual que muchas palabras de este, fueron filtradas por el latín. En este caso, del latín tardío drama, y este del griego δρᾶμα (drâma). El griego δρᾶμα, a su vez, puede descomponerse en una raíz y un sufijo, respectivamente: El verbo δρᾶω (yo hago) y -μα (resultado de una acción, consecuencia); así, según la etimología, la palabra drama vendría a significar “las consecuencias de lo que hago” o “el resultado de mis acciones”. Esta ambigüedad en el término puede resolverse ubicándolo en contexto, ya que, como todos sabemos, el drama es también el género literario de la representación teatral que se divide en comedia y tragedia. La primera presentaba a la audiencia sucesos risibles y satíricos, mientras que la segunda se prestaba a la reflexión mediante algo similar a la terapia de choque y la empatía: mira lo que le pasó al otro por hacer esto o aquello.

Esta definición etimológica funciona en contraste con términos como mitología, y recientemente causa problemas conceptuales en contraposición con tragedia, debido a la vulgarización de su significado. Si la mitología es la narración de las venturas y desventuras de los hombres en su relación con los dioses, y la tragedia es la representación teatral de una narración con un desenlace funesto, el drama es la interpretación artística de la ficción donde los sucesos se desencadenan gracias a la decisión de los hombres y nada más. Estos pueden ser benévolos o desgraciados, según el curso de la historia (De nuevo, comedia y tragedia)




El teatro latino y el teatro romance son dos estadios del género literario que no discutiremos en este artículo, sin embargo, cabe resaltar que ambos fueron épocas brillantes de la producción ficticia y poética en la literatura previa al medioevo.

Ya en nuestros días, la primera definición de drama que presenta la Real Academia Española es la siguiente:

  1. Obra literaria escrita para ser representada.

Y prosigue:

  1. Obra de teatro o de cine en que prevalecen acciones y situaciones tensas y pasiones conflictivas.
  2. Suceso infortunado de la vida real, capaz de conmover vivamente.
  3. dramática (‖ género literario).
  4. dramaturgia (‖ conjunto de obras).
  5. En la antigua Grecia, representación mimética de carácter religioso o teatral.

De estas definiciones se desprenden otras más, que por número e inconsistencia (arma letal de la RAE contra el lector), no discutiremos, pero puede consultar al final del texto.

Llaman la atención cuatro de estas conceptualizaciones:

hacer un drama

  1. verb. coloq. Dar a un suceso tintes dramáticos que no tiene.

comedia dramática

  1. comedia en que las adversidades dominan en algunas situaciones o en su desenlace.

situación dramática

  1. En las obras de teatro, cada una de las situaciones que muestran cómo un personaje afronta determinado conflicto.
  2. situación que revela alguna relación especialmente significativa entre personajes.

drama

  1. Suceso infortunado de la vida real, capaz de conmover vivamente.

Pero entonces, ¿qué demonios es un drama?

                (y por qué le tememos tanto)

Si seguimos los infames pasos de los literatos de la RAE, vendríamos a decir que el drama es, en principio, una representación teatral. Llevándolo al plano coloquial, diríamos como los españoles que un drama es hacer un berrinche por algo que francamente no lo merece. Y es aquí donde aparece el miedo a la conceptualización de la realidad que hacemos a través del lenguaje.

¿Por qué insultamos utilizando la palabra drama?, en esta época de inmediatez, donde nada tiene trascendencia poética y mucho menos sentimental, hacer un drama es ir en contra de lo establecido. La infantilización del drama es la infantilización de la imaginación, del sentir humano y de la profundidad misma del acto. Es la reducción al berrinche del momentum sensorial en el que las lágrimas aparecen, sin importar la causa. Es la negación y el mecanismo de defensa que permite la permanencia en la zona de confort, donde la incertidumbre no existe, porque nadie quiere enfrentarse al otro, a la vida misma, usando los sentimientos como arma o escudo.

La dulce propuesta de este escrito es que la próxima vez que alguien le diga: “deja de hacer TU drama”, usted le mire a los ojos, contento y pleno, y piense que el drama es el principal motor creador de la humanidad; porque nadie le dijo a los grandes dramaturgos, poetas, y novelistas que “eran unos dramáticos”, y si lo hicieron, o les importó un comino, o conocían lo suficiente la historia para sentirse halagados.

Más sobre el drama:

Drama en la RAE: http://dle.rae.es/?id=EBgtUVr#CmZfpcf

Dramático en la RAE: http://dle.rae.es/?id=EBl3HO2

Comedia (dramática) en la RAE: http://dle.rae.es/?id=9uLvYvj

Situación (dramática) en la RAE: http://dle.rae.es/?id=Y2tFDC0

Dramaturgia en la RAE: http://dle.rae.es/?id=EBsYyx2

Una breve definición etimológica de Drama: http://etimologias.dechile.net/?drama

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