2016 casi toca su fin y es hora de cerrar esta lista de tres partes. He aquí una selección de películas, series y vídeos musicales que me parecieron dignos de ser revindicados como lo más valioso o apasionante del año. Un ejercicio de reflexión que cada vez se me antoja más arduo, pero que depara, muy de vez en cuando, gratas sorpresas como las que vienen a continuación.

CINE

Elle, de Paul Verhoeven

Elle de Paul Verhoeven

Elle es uno de los chistes más retorcidos del cine contemporáneo: una comedia negrísima en torno a la violación de una diseñadora de videojuegos. La noche siguiente después del asalto, durante una cena elegante, la protagonista menciona, como quien recuerda que se ha olvidado apagar la luz del comedor, lo sucedido anteriormente, pero que no es gran cosa… y ordena de comer. La trama no es sino un desafío al carácter dominante de la protagonista, y aunque sabemos que la mujer se va a vengar, el resultado final es francamente demencial. La película es un collage de géneros opuestos que salta entre la comedia y el thriller  sin perder de vista su objetivo fundamental: reírse en los valores de plástico de una sociedad histérica y aburguesada. Sólo un hombre como Verhoeven, la mente detrás de Robocop, Total Recall y Showgirls, puede convertir un drama  en una comedia de enredos.

The Neon Demon, de Nicholas Winding Refn

No hay duda que Drive es la obra maestra de Refn, allá arriba con Only God Forgives, y que el director danés se ha labrado una filmografía interesante, pero irregular. The Neon Demon cabría perfectamente entre lo menos rescatable de su carrera si no fuera por el arrojo de su elenco femenino y el dominio que Refn ejerce sobre el tono de una película que se desborda por todas partes con sombras, colores y un diseño de arte desconcertante, unas veces inexistente, otras, barroco. La película es denodadamente ridícula, fría y pretenciosa, pero el resultado final, tras ver la última secuencia de la sesión de fotos en la piscina, demuestra a Refn como un individuo repugnante con un entendimiento muy lúcido de cómo narrarnos este cuento de hadas contemporáneo.




TELEVISIÓN

Mr. Robot (Temporada 2), de Sam Esmail

Si pudiera elegir una sola obra que describa perfectamente el año 2016, su ruina moral, la decadencia de sus sociedades, el cochambre de sus instituciones, elegiría el viaje de Elliot Alderson. Mr. Robot es un thriller, una larga película de horror, que lo mismo describe con toda precisión la perturbación mental de su protagonista así como las plausibles conspiraciones de los hombres que dominan el mundo, plantando pura y sana paranoia en nuestra mente con el tema del “hacking” como excusa. Jugando con todos los recursos narrativos a la mano, rompiendo la cuarta pared y los cánones de la narración costumbrista, retando al espectador a leer unos encuadres indigeribles donde cada elemento cobra un aura de monstruosidad y vileza, Sam Esmail se revela como uno de los realizadores más cultos en décadas, voraz cinéfilo, escritor audaz y director de actores inigualable que, en estas circunstancias, queda como único y auténtico discípulo de maestros como David Lynch y Roman Polanski. En verdad, Mr. Robot es una obra perturbadora, inimitable, que se alza no solamente como la mejor obra de 2016, sino como uno de los logros audiovisuales y dramáticos más impresionantes de la televisión.

Game of Thrones (Temporada 6), de D. Benioff y D. B. Weiss

Jon Snow en la Batalla de los Bastardos

Jon Snow vuelve a la carga, y eso no es ningún secreto a estas alturas. Después de cinco temporadas de luchar contra un destino empeñado en borrarlo de la faz de la tierra, el Bastardo regresa a Winterfell para luchar por el trono del Norte. Y el resultado no puede ser más fascinante. Inútil recapitular todas las tramas que se concitan esta temporada. Sólo queda decir que la serie está tocando a su final y que el compromiso con cada personaje, su historia, los sacrificios, están a punto de tocar su punto más álgido tras aquella Batalla entre Bastardos que ha sentado un precedente en televisión e, incluso, en el mediocre cine actual que será muy difícil de superar por su emoción y valores estéticos. Estremece pensar qué depara la guerra final en Westeros con el próximo desembarco de Daenerys y el resurgimiento de Cersei tras la escalofriante explosión del templo de los dioses, un final de temporada épico y sorpresivo. Game of Thrones es algo más que una historia de fantasía habitada por dragones y brujos… Es la celebración del alma humana: Amor, guerra, traición y deseo.

VÍDEOS MUSICALES

Escuchar música es una de mis mayores pasiones, pero también uno de los campos donde me encuentro menos cómodo. Mis gustos son limitados, supeditados a las figuraciones visuales que me hago de ellos. Por esta razón me propuse enlistar mis videos musicales favoritos y nos los discos, que ya han abordado con conocimiento y ecuanimidad Octavio Salgado y MrDonPedro.

Wide Open – The Chemical Brothers/Beck

The Chemical Brothers siempre ha tenido un fetiche por la plástica corporal. Desde la fijación por los esqueletos y las osamentas en Hey Boy, Hey Girl hasta Sofia Coppola haciendo piruetas sobre un cuadrilátero de gimnasia en Elektrobank, el dúo de música electrónica suele subrayar las similitudes entre música y cuerpo, beats y movimiento. En Wide Open, el motivo es el mismo, pero los resultados son más conmovedores. Una joven en short de gimnasia y playera camina descalza sobre lo que parece el suelo helado y grasiento de un taller de coches o un almacén vacío; se oyen sirenas a lo lejos. La música comienza, la cámara, flotando, empieza a seguirla y nos pone cara a cara con ella. A partir de allí seremos testigos del arte corporal de su interpretación, el desdoblamiento sutil de sus miembros, pero también de la reducción de sus rasgos hasta los puros trazos, una malla blanca como el esbozo de un dibujante, que nos invita a pensar en la potencial expresividad del cuerpo humano. Dos momentos muy hermosos coronan esta obra maestra: cuando la bailarina muestra su corazón palpitante, único y perdurable motor de su arte; y cuando llegamos a la brevísima revelación, frente al espejo de cuerpo completo, de que todo este tiempo la cámara no ha sido nuestra mirilla hacia su mundo, sino la bailarina misma, mirándose con fascinación, pensando seguramente cómo puede ser ella capaz de concitar tanta belleza.

The Spoils – Massive Attack/Hope Sandoval

2016 fue un año movido para Del Naja y compañía. El lanzamiento de Voodoo in My Blood, interpretado por Rosamund Pike, marcó el lanzamiento de un manojo de video-sencillos a cada cual más extraño que avisaba que los ingleses regresaban en mejor forma este año que durante los últimos dieciséis. El último de ellos, The Spoils, es la segunda colaboración vocal de Hope Sandoval, líder de Mazzy Star, con los Massive después de Paradise Circus en 2010. Allá cantaba del pecado, muy en la línea de todo Heligoland, pero este es un canto el amor no correspondido. El video comienza y termina con primeros planos, desde distintos ángulos, del rostro de Cate Blanchet: a la luz, a la sombra, en distintos colores, texturas y grados anatómicos, modificado con sinfín de efectos hechos por computadora. Seis minutos de contemplar el desgaste de un rostro parecería una pesadilla si no fuera por el contundente combo de los últimos minutos: habiendo pasado por todos los estados posibles, el rostro de Cate Blanchet queda reducido a un busto de piedra que, segundo a segundo, pierde sus rasgos. Y mientras un remate musical compuesto por violines acentúa la emoción del momento, Hope Sandoval confiesa con el corazón en la mano “And I somehow slowly love you / And wanna keep you this way”. En el plano final, todo lo que queda es un peón de roca sin señas de humanidad, pero la cuestión que flota en la mente, muy a gusto del grupo y el director, es hasta dónde se puede amar, a qué profundidad, a un ser humano.

Daydreaming – Radiohead/Paul Thomas Anderson

No me gustó A Moon Shaped Pool las primeras veces que lo escuché y es probable que no lo cuente entre mis favoritos de la banda, pero algo poseen a su favor los sencillos: la colaboración del maestro Paul Thomas Anderson tras las cámaras. Si bien prefiero, por razones que no vale la pena enumerar, el video para The Numbers, Daydreaming conmueve por la descarnada interpretación del líder de la banda, un Thom Yorke sin divismos, viejo y barbón, con su conocido ojo entrecerrado y una melancólica sonrisa que lo acompaña mientras cruza una infinidad de puertas de casas, comercios y edificios, saltando entre condiciones sociales y razas, espacios amueblados y pasajes naturales en la playa o en la nieve. Toda la humanidad está invitada a este sueño lúcido donde la voz desnuda de Yorke agita el compás con palabras de ironía y dolor que a poco de llegar al final del viaje se deforman, más que desvanecerse, ante un canto de sirena escalofriante: el irrebatible juego de cuerdas de Jonny Greenwood. Nadie ha logrado descifrar con precisión las últimas palabras de Thom Yorke en el plano final del video, provenientes del otro lado del fuego, pero tal vez sea mejor seguir soñado.

Lazarus – David Bowie

La imagen de David Bowie bailando en ropa negra, su rostro, no es otro que el de la muerte. David, hasta el último segundo, fue un hombre que desafió con humor, pero sobre todo con música, la enfermedad y la muerte. Lazarus es un epitafio, una carta de despedida, y el propio reconocimiento de un músico a una carrera que no ha sido ni obvia ni ortodoxa, pero que en algún momento tuvo que ser cansina. Y ha llegado la hora de deponer los pasos de baile y las letras dentro del ropero. La histeria, la música, todas las extravagancias terminan en el lecho de muerte con las sábanas subidas hasta la barbilla. Pero si algo hay de luz en todo esto, y que no quepa duda, es que David Bowie ha revivido en su legado. “Oh, I’ll be free / Just like that bluebird / Oh, I’ll be free / Ain’t that just like me?” promete. Y esas, que tengamos conocimiento, son las últimas palabras de David Bowie antes de partir tres días después del lanzamiento del video el 7 de enero de 2016.

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