Cualquiera de nosotros, en nuestros años de pubertad, tuvimos el sueño de crear nuestra propia banda de rock. Jugar con los sonidos de una guitarra. Hablar sobre los que siempre anhelamos y disfrutar de aquellos himnos que nos alejaban de la realidad. Pero existía un final para todos los que nos aventuramos a realizar esta travesía por el Valhala. Supimos que se trata, en realidad, de un camino duro y (muchas veces) imposible.

Después de los que desistimos, siguen los ‘perseverantes’ que viven de covers mal ensamblados que no podrán salir de las rondas de bares de la ciudad. Luego, existen aquellas bandas que se atreven a elaborar material propio que nunca llegará más allá del grupo íntimo de amigos. Porque estas canciones no logran un sonido propio, llenas de unas letras sosas que sobreexplotan fórmulas demasiado rutinarias como combinar rock con sonidos folclóricos.

Y luego están las bandas como The Wizard.

The Wizard combina todos los elementos que hacen de una banda de rock aquella promesa consagrada que pueda liderar futuros festivales y llenar estadios: Una actitud directa, un concepto reestructurado en las letras. Y hasta la buena toma de decisiones tanto en el proceso creativo como en la elección de gigs dónde tocar.

Se podría pensar que, por momentos, regresamos a aquellos sonidos que llegaron a los oídos de la humanidad con Black Sabbath en el ’71. En otros, a la psicodelia de Jefferson Airplane. También emergen, en uno que otro instante, los deslices de aquellas bandas que hubieran puesto en alto el nombre del rock mexicano con Los Dug Dugs.

Pero todos nos equivocamos.




Si bien, existen ciertas influencias de estos sonidos doom, stoner, heavy metal y hasta psyrock; Karla, Jhon, Pedro y Yorch saben que el resultado de su sonido es la mezcla de todo un Rock que ellos liberan de clasificaciones y etiquetas, rompiendo nuestras cómodas expectativas. 

The Wizard se originó en San Luis Mextepec,  Estado de México, un pueblo tocado por mitos y leyendas relacionadas con la santería, la brujería y todas las emociones generadas por aquello que tenga que ver con lo oculto. De ahí el nombre The Wizard: El Mago. Un conjunto de características que no son cualquiera cosa, pues las han trasladado con éxito y astucia a las letras, dotándolas de una fuerza inexplicable que pocas veces podemos experimentar en la escena.

Una escena local que se había viciado con malas vibras y decisiones equivocadas que excluyeron una temporada a la Ciudad de Toluca de poder exportar material y motivar a nuevos talentos para que pudieran crear. Pero este sentir ya ha cambiado. Cada vez los venues se abren más a nuevas expresiones artísticas. Se presentan más proyectos originales y experimentales que reciben el gusto del público. Poco a poco comienzan a emigrar a otras ciudades para presentarse. Y todo se debe a muestras de apoyo como la que demuestran los Wizard. Pequeñas invitaciones a gigs, sencillas recomendaciones de bandas locales: Es lo que podemos esperar de estos chicos que no solo hacen buena música, sino que proponen la creación de una escena local unida.

Cualidades inapreciables que los han llevado a tocar en lugares insospechados como San Luis Potosí o Monterrey. O bien, poder grabar en uno de los míticos estudios de grabación de Canadá por intervención de Converse. Sí: Converse. 

Python Magazine pudo charlar un poco con The Wizard sobre las brujas, la música en el país y los procesos creativos para poder presentar un proyecto tan vistoso a una audiencia que está siempre en busca de algo cada vez más sorprendente. Miren la entrevista completa y material extra a continuación:

Sobre ‘Último Sol’ y la brujería:

Puedes escuchar más de The Wizard en su Bandcamp y en sus redes sociales: 

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