Otra vez aquí, en la calle, llorando por el pinche Juan. Hace dos días prometí que no iba a derramar ni una lágrima más por el ingrato ese. Perdón. Perdón. Perdón. Mi vida está llena de “perdón”, pero la verdad es que yo nunca he tenido la culpa de nada. Aún así termino pidiendo perdón por algo que no hice. Hoy le pedí perdón a Juan porque ayer no le contesté el mensaje de buenas noches, pero ¡qué quería!, ya estaba bien dormida.

Continúo caminando por la pinche calle: la calle de la amargura. Me siento tan rídicula lloriqueando y que todos volten su mirada hacia mí como diciendo: “Pobre chavita. Se ve tan desgraciada”. Doy lástima. Quisiera fundirme en el asfalto y dejar de existir. Todo es tu culpa, Juan. Ahora mi único consuelo es el andar sin sentido, mis audífonos y Air.

Entre las nubes se comienza a vislumbrar la llegada de una tormenta. Qué importa, a mí ya nada me importa porque el pinche Juan me terminó jodiendo el día y la puta existencia como siempre. De repente un día dejé de acordarme de quién rayos era porque tú eras lo único que daba sentido a mi vida. Por las mañanas, antes de pensar en qué iba a desayunar, venía a mi mente el labial color vino que tanto te gustaba. Me lo iba a poner para poder gustarte y mantenerte mío. Qué estúpida.

Se moja el abrigo que me regalaste el día de mi cumpleaños. Ese día tuve que apagar las velitas de mi pastel sin tu compañía. Siempre te excusabas con que te daba pena estar con mi familia y que por eso preferías no estar tanto tiempo en mi casa. Pinche maricón. Si supieras que yo siempre te quise incluir en cada aspecto de mi vida. Por eso no me importa que el abrigo se moje; igual lo voy a tirar junto con todas tus cartas donde me pronunciabas tu falso amor.

Me siento tan vacía, tan tonta, tan humillada. Perdí el tiempo a lado de Juan. Yo no sé porqué el cabrón me decía que me quería tanto si al final me iba a botar sin justificación. Quisiera que lo nuestro jamás hubiera pasado, pero pasó. Si no me hubieras reclamado nada, esto no hubiera pasado. No estaría aquí sola en la calle, caminando bajo la lluvia y maldiciendo la existencia: la tuya y la mía. Si hubiera abierto tu mensaje no te hubieras enojado. Si te hubiera respondido, tú y yo seguiríamos juntos. Estaríamos en tu habitación o en la mía dándonos cariño bajo una manta porque hace frío. Pero no, sigo como estúpida caminando por la calle y escuchando:

I’m a high school lover,

And you’re my favorite flavor

Love is all, all my soul

You’re my playground love

Si hubiera abierto ese mensaje… Si no te hubieras enojado, estaría a tu lado y no cruzando la calle. Si no me hubiera dormido y te hubiera contestado no estaría escuchando “Playground Love” mientras camino hacia el otro lado. Si me hubieras amado realmente no estaría distraída y probablemente hubiera visto que ese coche venía hacia mí.

Todo es tu culpa, pinche Juan.

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