Poner grandes expectativas en álbumes debut es apostarlo todo. Una vez que un artista, músico, cantante, ¡vaya, hasta un escritor!, empieza su carrera con una obra seminal, difícilmente podrá despegarse del ancla que esto implica. Le ocurrió por ejemplo a Guns N’ Roses. Años después, el fantasma de los éxitos acecha a las musas y apesadumbrada, la música se tambalea entre la cuerda floja de la innovación y la repetición.

El duo francés Justice se coronó como un proyecto digno de ser escuchado sin compararlo con la gran cantidad de intérpretes de música electrónica de la escena de su país. Cross (†) fue ese álbum que marcó la vida de unos jóvenes Xavier de Rosnay y Gaspard Augé. Me atrevería a decir que ni ellos mismos esperaban el éxito, pero la arrogancia con la que generalmente se les ve, y que muchas veces se mezcla con el humor, indica otra cosa. Los grandes escenarios clamaban por música como la de Justice: potente, devastadora, que del rock había tomado prestado el estruendo, pero también la calma de las baladas. Voces femeninas y coros infantiles compartían espacios simétricos con la distorsión y la velocidad. Cross era un antídoto a la rancia música electrónica de los raves y del trance.




Justice ha tenido durante toda su carrera el deseo de implementar algo que muchas veces se olvida en la música electrónica: la composición. Justice tiene de particular que más que mezclar, componen y después interpretan. Los arreglos de cuerdas apoteósicos de Genesis deberían ser lanzados al espacio en vez de la música de los Beatles y tal vez así los aliens podrían temer un poco de nuestra capacidad.

Este espíritu festivo, combativo y explosivo se transmite en menor medida en Audio, Video, Disco, la segunda producción de estudio de la banda, que igualmente entrega sencillos flamígeros como Civilization. Para esta producción, los músicos franceses se sienten en plenitud de su madurez. Aun recobrando energía desde la bomba de álbum que es Cross, pero dispuestos a seguir avanzando. El sencillo homónimo del álbum es su declaración de reinado en la escena de la música electrónica.

Woman, track por track

5 años han pasado desde que Audio, Video, Disco se estrenó, y 10 desde Cross. A pesar de estos gigantescos lapsos entre material nuevo, los fanáticos de Justice persiguieron a la banda de extremo a extremo del globo terráqueo, lanzando sostenes y siendo partícipes de la fiesta que solo estos dos franceses son capaces de conjurar en estadios gigantescos o pequeños clubes.

El viernes pasado, la última rendición de Justice vio la luz. Woman es el título de este álbum de sinsentidos. Todo jala para direcciones absolutamente distintas en el disco. No existe una coherencia dramática, aunque tal vez haya algún anhelo histórico de retomar instrumentaciones y estilos de los 70 y 80. Se agradece el flashback, pero con gran pesar, hay que decir que mucho del espíritu de Justice ha desaparecido, al menos momentáneamente.

Ni siquiera ocurre que el álbum no logre conectar la idea que se empeña, creo yo en demasía, sino que muchos aspectos que amamos del dúo se dejaron fuera del disco, en detrimento de la emoción que producían sus trabajos anteriores. Debo decir que al escuchar los sencillos, esa emoción creció alimentada por la espera. Safe and Sound y Randy, específicamente, me siguen pareciendo a la fecha cortes que nada tienen que hacer en el álbum. Ya sea por los beats de la primera o por la increíble composición de la segunda, estos resaltan e incluso chocan con tracks como Chorus, más experimentales y épicos, que recuerdan a los momentos más pop de Dixie Dregs o Can. No hay manera desagradable de ser comparado con estas dos bandas, sin embargo, Justice se ha aventurado a demasiado.

Fire y Alakazam! son dos puentes que con mucho esfuerzo tratan de conectar los dos extremos de Woman, sin éxito. A pesar de ser grandes referencias a la música disco -tema recurrente en la obra de Justice- no logran concretarse más que por sus interludios; es decir:  cuando empieza a tomar fuerza, caen irremediablemente de bruces.

Heavy Metal es un guiño curioso, un chiste local de la banda para recordar que antes que otra cosa, son rockeros mugrosos igual que muchos de los que llegamos a su obra por causa y obra magnífica del ruido en temas como Two Minutes to Midnight o Waters of Nazareth. Este track es prácticamente una burla a toda la parafernalia del metal como un género de individuos rudos y motociclistas, pero con un sentido rítmico que muchísimo le debe a Giorgio Moroder. Heavy Metal debió cerrar el álbum, ya que Love S.O.S y Close Call no aportan absolutamente nada al disco, a la obra en general de la banda y ni siquiera a esta nota. Completamente olvidables, como canciones del Julian Casablancas más solista.

Además de Randy y Safe And Sound, Woman termina siendo un trago amargo en la carrera de Justice. Sin embargo, aún falta ver cómo se desarrollan en vivo con este material, porque hay que recordar que el dúo francés suele transformarse en sus presentaciones.

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